La sequedad vaginal es más común de lo que pensamos y, aunque suele relacionarse con la menopausia, puede aparecer en diferentes etapas de la vida.

Cambios hormonales, lactancia, algunos medicamentos e incluso ciertos hábitos de higiene íntima pueden disminuir la lubricación natural y provocar molestias como ardor, irritación, comezón o dolor durante las relaciones sexuales.

La buena noticia es que existen algunos cuidados que pueden ayudar a mantener el confort y bienestar de la zona íntima.

¿Por qué aparece la sequedad vaginal?

Una de las principales causas es la disminución de los niveles de estrógeno, una hormona que ayuda a conservar la humedad, elasticidad y salud de los tejidos vaginales.

Por esta razón, la sequedad puede presentarse con mayor frecuencia durante la perimenopausia y menopausia, pero también puede aparecer después del parto, durante la lactancia o como consecuencia de algunos tratamientos médicos y medicamentos.

Además, ciertos hábitos, como las duchas vaginales o el uso de productos perfumados o potencialmente irritantes en la zona íntima, pueden alterar su equilibrio y favorecer las molestias.

¿Cómo ayudar a prevenir o disminuir la sequedad vaginal?

1. Cuida tu higiene íntima

Más limpieza no necesariamente significa mayor cuidado. La vagina tiene sus propios mecanismos naturales de limpieza, por lo que no necesita duchas vaginales.

Para la zona externa, es recomendable mantener una higiene suave y evitar productos con perfumes, desodorantes íntimos u otros ingredientes que puedan resultar irritantes.

2. Mantén una hidratación íntima adecuada

Así como hidratamos la piel del rostro y del cuerpo, existen hidratantes vaginales diseñados específicamente para ayudar a mantener la humedad y aliviar la sensación de sequedad.

A diferencia de un lubricante, que se utiliza principalmente para disminuir la fricción durante las relaciones sexuales, los hidratantes vaginales se utilizan de manera regular para ayudar a conservar el confort de la zona.

3. Utiliza lubricante cuando lo necesites

Si existe incomodidad o fricción durante las relaciones sexuales, un lubricante de base acuosa o silicona puede ayudar a hacerlas más cómodas.

Es importante elegir productos formulados para la zona íntima y considerar su compatibilidad con el método anticonceptivo utilizado. Los productos a base de aceite, por ejemplo, pueden afectar los condones de látex.

4. Dale tiempo a tu cuerpo

La lubricación natural también está relacionada con la excitación. Dar suficiente tiempo a la estimulación antes de la penetración puede favorecer la lubricación y disminuir la fricción y las molestias.

Y recuerda: necesitar lubricante no significa que exista falta de deseo. La respuesta del cuerpo puede variar por muchos factores y en diferentes etapas de la vida.

5. Evita productos que puedan irritar la zona

Perfumes íntimos, duchas vaginales, desodorantes, jabones muy perfumados y otros productos no diseñados específicamente para esta área pueden provocar irritación.

En el cuidado íntimo, muchas veces menos es más.

¿Hidratante vaginal o lubricante?

Aunque pueden parecer similares, cumplen funciones diferentes:

Hidratante vaginal: se utiliza regularmente para ayudar a mantener la humedad y disminuir la sensación de sequedad.

Lubricante: se utiliza cuando se necesita reducir temporalmente la fricción, especialmente durante las relaciones sexuales.

En algunos casos pueden utilizarse ambos como parte del cuidado íntimo.

¿Cuándo consultar al ginecólogo?

Si la sequedad es persistente, provoca dolor durante las relaciones sexuales o está acompañada de sangrado, ardor intenso, irritación, molestias urinarias o infecciones recurrentes, es importante acudir a una valoración ginecológica.

Durante la menopausia, por ejemplo, la sequedad puede formar parte del llamado síndrome genitourinario de la menopausia, para el cual existen diferentes alternativas de tratamiento, incluidas opciones hormonales que deben ser valoradas por un profesional de la salud.

Tu bienestar íntimo también forma parte de tu salud

Hablar de sequedad vaginal no debería ser incómodo ni un tema reservado únicamente para la menopausia.

Cada etapa de la vida trae cambios y necesidades diferentes. Escuchar a tu cuerpo, elegir productos adecuados y consultar a tu ginecólogo cuando algo cambia son también formas de cuidar tu salud.

En Salud Fértil queremos acompañarte en cada etapa con información y productos pensados para el bienestar, la higiene y el cuidado íntimo femenino.

Porque cuidar tu salud íntima también es cuidar de ti.