Prepararte para un embarazo puede comenzar antes de ver una prueba positiva.
Cuando pensamos en embarazo, muchas veces los cuidados comienzan después de confirmar la noticia. Sin embargo, la etapa previa a la concepción también es un buen momento para revisar alimentación, hábitos y necesidades nutricionales.
¿Significa que necesitas tomar muchas vitaminas? No necesariamente. La clave está en saber qué nutrientes son importantes, cuáles puedes obtener a través de la alimentación y qué suplementación puede ser recomendable para ti.
Ácido fólico: empezar antes sí importa
Uno de los nutrientes más importantes antes y durante las primeras semanas del embarazo es el ácido fólico, una forma de vitamina B9.
Tomarlo antes de la concepción ayuda a reducir el riesgo de defectos del tubo neural, que afectan el desarrollo temprano del cerebro y la columna vertebral del bebé.
Por esta razón, organismos como los CDC recomiendan que las mujeres que pueden quedar embarazadas consuman 400 microgramos (mcg) de ácido fólico al día, además del folato que obtienen de los alimentos.
Lo importante es comenzar antes del embarazo, ya que el tubo neural se desarrolla durante las primeras semanas, cuando muchas personas todavía no saben que están embarazadas.
¿Ácido fólico y folato son lo mismo?
Están relacionados, pero no son exactamente iguales. Folato es el término general para las diferentes formas de vitamina B9 presentes naturalmente en algunos alimentos, mientras que el ácido fólico es la forma utilizada en muchos suplementos y alimentos fortificados.
Puede que también hayas visto productos con 5-MTHF o metilfolato. Aunque existen diferentes presentaciones de vitamina B9, los CDC señalan que el ácido fólico es la forma que cuenta con evidencia directa para ayudar a prevenir defectos del tubo neural.
¿Qué pasa con el hierro, yodo y otras vitaminas?
El folato no es el único nutriente importante. Antes y durante el embarazo también cobran relevancia nutrientes como hierro, yodo, vitamina D, colina, vitamina B12 y omega-3, entre otros.
Pero aquí hay algo importante: más no significa mejor.
Las necesidades pueden cambiar según tu alimentación, edad, antecedentes médicos, medicamentos, resultados de laboratorio y otros factores. Por ejemplo, una persona con una alimentación vegana puede requerir una valoración diferente a alguien que consume productos de origen animal.
Por eso, tomar varios suplementos por cuenta propia o duplicar vitaminas prenatales no necesariamente aporta un beneficio y, en algunos casos, puede llevar a consumir cantidades excesivas de ciertos nutrientes.
¿Cuándo empezar a prepararte?
No tienes que esperar a tener una prueba de embarazo positiva.
Si estás pensando en buscar un embarazo, la etapa preconcepcional es un buen momento para revisar tu alimentación, medicamentos y suplementos con tu profesional de salud, además de hablar sobre cualquier condición médica que pudiera requerir atención antes de concebir.
El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) recomienda que la atención preconcepcional incluya una revisión de la nutrición y del consumo de vitaminas, además de otros aspectos de salud.
Suplementar no significa tomar de todo
Los suplementos pueden ser una herramienta para cubrir necesidades específicas, pero no sustituyen una alimentación equilibrada ni deben utilizarse bajo la idea de que cuanto más tomes, mejor preparado estará tu cuerpo.
La recomendación adecuada depende de cada persona.
Empieza a cuidarte desde antes
Prepararte para un embarazo también significa darle a tu cuerpo los nutrientes que necesita desde antes de la concepción.
Infórmate, cuida tu alimentación y consulta con tu especialista para encontrar una suplementación adecuada para ti.
En Salud Fértil encuentras opciones de suplementación y bienestar para acompañarte en las diferentes etapas de tu salud reproductiva.
Porque el camino hacia un embarazo saludable puede comenzar mucho antes de una prueba positiva.

